Seguidores

sábado, 15 de agosto de 2015

He cambiado un poco desde la última vez

https://grisperla.wordpress.com/

domingo, 22 de febrero de 2015

Dormir en otro colchón

Resulta incómodo. Las sábanas de lija, el olor de un cuerpo extraño dormido al lado, un brazo encogido que debería estar extendido por encima de mis caderas. Además del vaivén sin ritmo de su pecho o quizá sea yo, que ya no sé seguir el ritmo de las noches. Del costado izquierdo molesta, como también del derecho y mirando al techo ni el tiempo ve la hora de que ego concilie el sueño. Entonces viene cuando mi cabeza loca se equivoca y prefiere pensar a soñar. Admiro su capacidad de convicción para las noches en vela y con ternura, pongo un brazo bajo mi cabeza. - Tengo los ojos encharcados- y ahogadas mis intenciones de soñar. Ahora tú en mi pensamiento, tan sereno. La boca me sabe a hierro, cereza y sal. 

Dormir en otro corazón es como hacerlo en otro colchón. El corazón no encuentra postura, se le clavan los muelles, y por si no fuera poco, no sueña. Porque, (mal)querida, este no es tu dulce hogar. De mientras las ojeras lamen la tez de melocotón de una mujer que "no sabe cómo volver a casa". 

domingo, 15 de febrero de 2015

Cebo vivo

Nuestros ojos eran una bandera en permanente derrota y nosotros ya no éramos los mismos. La sumisión de un barco en la arena, ¿quién? He aquí la derrota de miel. Ver la luna yacer desde la proa y el olor a vejez. Tu tez, y las aguas no saben bailar la lluvia. De mis versos a los besos de la brisa marina, y el sabor a sal. El pelo ondeando en los pensamientos, jugando con el tiempo y ceso, porque no puedo más.

A sus órdenes mi capitán, izad el corazón y contad los sentimientos por banda. Cuando él ordene disparad, y asumid que en esta nuestra guerra nadie gana. Hostil y el vaivén de tus mandíbulas. En cada lunar una estrella, tu espalda es el cielo y yo me pierdo, como se pierde un pez. En el clímax de la confusión, hay espinas y un marinero. Juraría ver tus ojos pero igual me equivoco, y a veces parece que tu respiración late en mi pecho.

Hoy hace frío, mañana también. Hoy estamos perdidos, mañana no sólo también, sino que ya no hay rumbo.

Lo había. Hasta que me percaté, torpe de mi, que tu corazón era magnético y mi cabeza una brújula con cordura. Cercanía. Ni los siete mares, ni siete vidas, ni cartografías, yo no sé dónde voy porque perdí la cabeza. Cualquier día voy a escribir una carta de navegación y sin querer escribo con el corazón.

jueves, 29 de enero de 2015

Cuan elegante es la sencillez

Ego, siento en vez de miro. No veo las estrellas, las siento, como tus ojos en los pulmones. La belleza en las costillas y la calidez del día más frío. La antítesis en su esencia perfecta repleta de impurezas, la poesía sin medida ni verso. La locura del humano más cuerdo, qué sumamente bello. Hoy soy el más ignorante, el más estúpido y mañana quizá, el mundo cambie mi rutina. De humano al infinitivo ser, el viento en mis ojeras erizando las pestañas. Tus manos en mis vértebras al son del piano, ego al son de la lluvia, que sé bailar descalza. De puntillas a los sueños, la sutileza de una bailarina girando sobre sí. 

Los dedos entumecidos de no escribir tu piel, mis labios vacíos por tu culpa ¡cuánto me gusta culparte! Pasión. La niebla marina en la cabeza, el olor del mar en las caderas, qué suma sencillez más bella. Míranos como si fuéramos, tú y yo, nosotros, en el cuadro del pintor Romántico, en el pincel del hombre que no ve, sólo siente. Que cierre los ojos, que nuestros corazones hagan pinceladas en un lienzo, a ver qué surge. Dejémonos llevar, por el fuego, que arda nuestra sensatez en un descuido. Tu sonrisa en mi almohada dándome los buenos días, tus mañanas en las mías. Discúlpame, no puedo dejar de pensarte.

Y cuando truene, tu costado izquierdo el paraíso. Cualquier pecado divino, morder tus labios sabor manzana, y desafiar con la mirada a la serpiente que con paciencia aguarda. Podemos ser invictos en cualquier guerra, cambiar el mundo carga a nuestra cuenta. 
¿Por qué no nos fugamos? Vayámonos, sin premeditaciones será el pensamiento más lúcido. El mundo nos observará, nuestra juventud por las calles de cualquier ciudad. Embriagados de adrenalina, tu boca en mi cuello, mis clavículas tiritando. Quiero que sepas que hace frío, y que aunque sea mentira, me creas. Entre tus pensamientos, la vida ya no es neutra, es bella. 

A veces, sé que soy una hipócrita y olvido la felicidad. La opinión pública enrojece mis rosas y no he visto rojo más exquisito. Toma una calada de mis miedos. 


domingo, 25 de enero de 2015

Filatelia

Yo estaba loco, lo reconozco como un ciego reconocería el color de un paisaje. Con humor y desgracia, la reacción química más destructiva y menos perceptible de ser humano. Y fíjate, que no he dicho "del". Cada día me preguntaba ¿y qué es la locura, querido? La sentía en el pecho cuando miraba sus ojos, cuando respiraba de su boca y caía a besos hasta sus pies. Yo la locura la vivía, tal y como la vive cualquier enamorado. O mejor aún, cualquier persona que goza de saber lo que es la felicidad a pesar de no tenerla. 

Como un lunático confunde el término y sólo tiene ojos para la luna. Taciturno y con paciencia, siempre mirando cómo caminan tus piernas. Y, quizá, pensando en cómo pensarás, qué pensarás, si hoy prefieres rosas blancas o azules, o besarme en un delirio de grandeza. Te miro y eres, la elegancia de la belleza y mis suspiros al vaivén de tus caderas. 
Al crepúsculo mi certeza huía, y la no cordura color melocotón, para entonces de mi no quedaba ni una pizca. O mejor aún, ¿de quién?. Qué grande es el mundo, para sólo un loco más.

Ya no hay paz para los malditos, una caricia del viento gélido. La antítesis de una sonrisa, como diría el señor Rothfuss, no tengo corazón. Ella lo decía, su voz bailaba en mi cabeza, me ataba a sus cuerdas y yo qué era. Una marioneta de su tiempo y no el mío, Juraría que me duele hasta el recuerdo, en mis días sinceros.
Mientras me preguntas, te evadiré diciéndote que mires al cielo, que cierres los ojos y tengas sensatez. Tú me dirás que si crees que eres estúpida y yo confesaré:


Ego, digo él,  coleccionaba cuantas veces le rompiste el corazón. (Él, o yo) Cogía lápiz y un papel, escribía la fecha y cómo era el cielo, tú te dignabas a aparecer en el mismo tren, en el mismo andén y a la misma hora, que el olvido. Otra vez, tú por aquí. 


martes, 20 de enero de 2015

y como lluvia...

lentamente besa el suelo, báilame taciturna. Piruetas de la vida, del cielo y sus premisas. Mis ojos grises en tu alma, cada sueño cayendo de tu boca y loca, los cierro. 
Ayer del cielo al suelo, hoy al abrigo de tus nubes, acurrucándome en tus miedos. Yo necesito tiempo, para abrir todo lo que llevo dentro. Sólo te pido que no me vuelvas a mirar  así, como sólo tu sabes, porque se me encharca el corazón. 
Quiero jugarme un sentimiento, apostarlo todo por ti. No entiendo de cuerdas y corduras, pero me voy a dejar llevar y que el viento haga de mi, si quiere, tempestad. 
Si esta noche oyes llover, cierra los ojos y piénsame. Yo en tus ojos lloveré, y qué azul más bonito. Abrázame fuerte, que esta noche va a haber tormenta y no habrá cielo que se me escape.
Este tiempo es nuestro y yo, no me resisto a tus encantos.




Si la kryptonita fuera mi debilidad, ego sería mil veces más fuerte




domingo, 21 de diciembre de 2014

Ego, Miss Invierno

Él y yo hoy no tenemos corazón, ni razón de ser quienes éramos porque no hay un por qué. Las ojeras grisáceas y el rostro tan níveo como la perfección del mármol de Miguel Ángel. Sus manos, haciéndonos inhumanos. 
La brisa invernal acaricia tu pelo, y tú tan sereno. Yo te concedo mi piel, para la larga noche pero quédate. La noche más larga hace que tiemblen nuestras pestañas, y tú cada día pareces más invierno. Yo ya no tiemblo, pero. Aún tus ojos hacen de mi alma escarcha y yo ya no sé vivir sin ellos. Acostumbrada a este frío de ausencia y terciopelo, qué voy a hacer contigo. 
Responde Invierno, acurrúcate en mi pecho. 
Querría bailar contigo mientras nievo, tus manos en mis costillas endulzándome aquí dentro. A mi que me devoren los pensamientos, yo te pienso.

Hoy es la noche más larga de nosotros mismos.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El tiempo es agotador

"Estamos agotadas"susurran mis ojeras. El invierno me ha resquebrajado los labios, y el corazón. Pero qué exquisito es ver las agujas del reloj y los pétalos de una rosa. Quiero una rosa blanca, como la nieve, como mi dolor. No obstante, sería tan sencillo obviar todo, que me parece aburrido. No hay tiempo que perder. Qué bellos son los días grises, hacen que mis pestañas estén más cansadas de lo habitual, y su rutina llevadera me enternece. 

Las manos de vainilla y macadamia, y la cabeza no cuerda. Pues un día hizo la maleta y ni tan siquiera se despidió, quién soy yo para pedir que vuelva. Un loco más en un mundo que sólo tiene un error, el ser humano. Y mírame. Cuan sencillo sería olvidar, ¿verdad? Juguemos a hacer como que nada importa. Pero qué pasa si dentro de quince años nos aburrimos, no podremos volver atrás. No cabe duda que soy una ignorante, pero, qué dulces y sencillas son las pequeñas cosas del día a día. 

Sólo el cielo, y el olor a vainilla. 


lunes, 8 de diciembre de 2014

Ego, ella, no su recuerdo

Quiero evocarte el dulzor que despierta Diciembre, que bajen del cielo tus ojos perlados, ansío darles un poco de mi luz. Se iluminan mis lágrimas y se cierra mi garganta, torpe a los recuerdos. 
Así pues, cada vez que cruzo el umbral de tu hogar, mi corazón pisa en tierra hostil. Hostil no por ti, sino por mi. Suelo equivocarme con la frecuencia que la lluvia humedece tu retrato en piedra, como también suelo llover cada vez que me hago débil a tu sonrisa. Yo sucumbo a tu corazón, y su latido es la conciliación de mis sueños. 
Pero mi cordura me privó de ellos y yo ya no sueño. No obstante espero paciente, no tu regreso porque nunca volverás, pero sí el sueño. Y por favor, que sea tan real que parezca que he besado tu piel de terciopelo. Quiero que mis mejillas sean escarlata, por causa de tus labios. Como consecuencia estoy dispuesta a sufrir el más terrible "echar de menos". 

Hoy en día, cuido de tus fotografías, como no, si te lo prometí. Lo hice siendo una niña, con tierna inocencia y ahora, sin ti, tengo la certeza de una mujer. Pero he de decirte que a veces lloro como cuando lloré en tus brazos. 
A veces pienso, "qué agradable sería que aún estuvieras en Arizona". Y acto seguido siento la necesidad de ir a buscarte, de meter en la maleta sólo una cámara e ir a la casita blanca del desierto. Y una vez allí, encontrarte. La esperanza es lo último que se pierde, pero ¿qué esperanza tengo yo
Sólo sé la de "cuando llegue el momento", paciencia, no tengo prisa pero eso sí, cuanto vacío hay aquí dentro.


Aún recuerdo cuando hace un año aún amaba la Navidad

martes, 25 de noviembre de 2014

Ego, viejo loco de mar

He naufragado en tus clavículas, ya soy un viejo loco del mar. Pídemelo que levaría otra vez anclas a tu merced. Quiero que me susurres con tu voz, una poesía con sabor a sal, sé que me volveré a enamorar. 
Perdí la cordura hace quince días, rómpeme el corazón de madera, de astillas mi garganta y mis recuerdos atrofiados por la humedad. La que se respira aquí, ven. Quédate conmigo una noche en mi alta mar, si tienes sed bebe de mis lágrimas y si tienes hambre, muérdeme los pulmones. Yo ya, no siento nada. Sólo me oigo levemente respirar, y aún así me ahogo en tus manos. 
Qué le voy a hacer si ya no se hace de día, me he quedado ciego. Cuando la brisa juega con el tiempo, creo que me enredas y te enredo, con nuestro nudo marinero. Y me ato a tu costado izquierdo, y yo sé que te pierdo. No obstante, prefiero soñar, es que eres un sueño. 
Mis ojeras del color del mar, yo sé que es tuyo, pese al cielo de la envidia. ¿Qué era el rumbo? qué hipocresía. 

Sinceramente sólo quiero ser una gota más. La única capaz de desatar la calma y la tempestad. Pero sólo soy una pintora que, en fin, escribe poesía. 






martes, 18 de noviembre de 2014

Ego gótico inglés

No olía a leña nada más cruzar el umbral de la desdicha, ni tan siquiera la chimenea estaba encendida. No obstante, desde hace casi un año -y digo casi, con el corazón lloviendo-, era reconocible el olor a hueso calcinado por el tiempo -como el olor de un libro de autor muerto, huele literalmente a soledad- . Su dulzor no impregnaba el vaivén de los pulmones y la televisión, no se estaba viendo sin ser vista.
El sofá vacío y su voz, qué exquisita voz, durmiente aún.
Ego, sin embargo recuerdo, cuando se pintaba los labios de color amor, y me besaba las mejillas. Juro que por estas fechas odiaba el carmín de mis mejillas y ahora, -aunque pueda parecer hipócrita- lo echo en falta.

Su no voz, su no calor, su no fotografía, su no amor, todo su ahora es no. Este nuestro -no- invierno y esta nuestra -no- Navidad, voy a regalarte la rosa blanca más hermosa y pintaré sus labios del color que tú pintabas mis mejillas.
¿Por qué todos me esperan? Me esperan, y se van.


Ego Iinvierno, soy como el arte de un gótico inglés.


sábado, 25 de octubre de 2014

Ego, en escala de grises

Hoy el sol se colaba en mis pulmones y me hacía un poco más serena. No obstante, el cielo no iba conmigo. Soy un atardecer que duele. Y hiere, con la misma delicadeza que acaricia tu piel. 
Sólo quieres  que deje de brillar y llueva, pues lo haré. Y seré. Todo lo que no quieres que sea, y estaré ahí donde más te duela, y te juro que. En esta nuestra lluvia, me ahogaré contigo.

¡qué ingenua! creía que brillaba con luz propia, hasta que fui lluvia (y era fiel a mi creencia), y me salió un arco iris en escala de grises.




domingo, 12 de octubre de 2014

El bello arte de ser la Luna

Sumiso el delirio abraza, pero esta vez no de grandeza.
Sino tristeza que encharca, sus ojos de terciopelo, 
al son de un día de lluvia que, nunca duerme. 
No había quién amaneciera aquellas mañanas, 
ya no era el sol de mis días, era de noche para mi desdicha.
Pero peor aún era que yo, ego, no brillara con luz propia.
Es el bello arte de ser la Luna
Los gatos arañaban cada poro de mi piel y yo seguía siendo 
tan blanca como aquella noche, en la que tú, hacías que yo 
irradiara. 
No valían las mejores galas, ni un collar de perlas, ni absolutamente
nada. 
El espejo decía que no era la más bella de los cielos y quizá, 
de los mundos. 
¿Entonces yo qué era? Ya nada. Ni a sus ojos era bella. 
Y así un día, me dejé llovar por una nube más negra que mis 
pensamientos. Tan tétrica, que no pude evitar de enamorarme.
Yo era ingenua, fíjate que hasta pensaba ser la única en el Universo
y no lo era. 
A kilómetros se frenó, y yo, caí sin ella.
Me pregunto qué estarían diciendo mientras yo caía, lentamente.
Y después sólo sé que no lo recuerdo bien, pero, dejé de ser 
quien era. 
Ya no era luna ¿entonces qué? ahora no era. O tal vez sí, 
miré mi reflejo en un charco, cual espejo. 
Y era la soledad, esa yo era. ¿Y ahora qué? 

Ahora, la soledad no entiende de quienes, y estás
sola.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Al morir el tiempo

Había llorado 15 lunas, desde entonces. Quién vuelve a ser el mismo cuando el corazón ya se ha ahogado una vez, y en ocasiones es costoso respirar debido al agua en sus pulmones, dime quién. El cielo era semejante a mi corazón, gris y con probabilidad de lluvia. Al fin y al cabo, no somos tan diferentes como creíamos, ¿verdad? Casi todos los días llovemos y rara vez nos brilla el sol, tenemos frío y ¿cómo abrigas el cielo? 
Pero ya no sólo es que llovemos, sino que hemos sufrido una metamorfosis exquisita, y es que ahora caemos lentamente porque somos lluvia. Yo soy la lluvia que hace que lo que un día de sol ves gris, al día siguiente sea un gris oscuro casi negro, pero no del todo. 
Soy quien cae desde lo más alto y se deja llevar, y qué hago yo si el viento me enamora, me endulza hasta besar el suelo y humedecer sus labios. 

Recostada en un sillón de la Inglaterra victoriana, mirando la calidez del vacío y durmiéndose mis pestañas, he de decir que. "Para el verdadero romántico el fondo lo es todo" y sí, porque amamos sufrir, amamos considerarnos ignorantes y no vivir en la ignorancia del ser, y lo que cualquiera en una palabra dice "dolor" nosotros, los poetas, lo escribimos en tantas palabras hasta morir nuestro tiempo.
Deberíamos llover más.

-dijo sencillamente, embriagada por el exquisito olor del café, como diría Oscar Wilde.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ciego sin noche ni luna

Ya no hay noche tuerta, un hambriento se comió la luna llena.
Quiero bailar con el ya no hambriento, un vals.
Que toque la lluvia por favor, que de madrugada no me gusta
que me hagan esperar.
La noche es joven y hoy no quiero despertar, tan siquiera soñar.
¿Sabe usted? A veces me llaman loco, por hablar a solas,
y cómo le explico a un ignorante que mi corazón no puede ver
el amor porque esta ciego.
Algunas noches le encuentro borracho y no se me ocurre otra
cosa que arroparle para que no pase frío.
Pero yo sé que no hay más frío ni mujer más fría que la soledad.
Cómo le digo yo, señor mío, que no encontrará camino al andar.
Yo le cuento cómo es la calle y le digo que aquello que escucha
es una riña de gatos, y él me dice -lo sé, también riñen aquí-
aquí dentro.
Él ama los pájaros, como las alturas y yo le digo sin crueldad,


Tú no tienes alas. Tú no amas las alturas.
Tú sueñas y vuelas, y tu altura es cuanto amas. 
Eres un ciego que sueña y que cae tan alto como ama. 
Y desgraciadamente, cuanto más sueñas más amas, 
y, mayor es la caída, amigo mío.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Según mi insano juicio

Llega la estación del año en la que ponerse un buen jersey, que quite el frío (pero no las penas) y a veces pienso.
En coser tu piel con delicadeza, y todo mi amor, para que seas tú quien me abrigue y el invierno sea cálido porque seas tú.
Y qué injusto sería coserte a mi; pero qué ganas de ser injusta contigo.


martes, 9 de septiembre de 2014

En el sillón.
A las 17, era la  hora del té y había una taza a los pies , de un oso tuerto, una muñeca despeinada y el amigo imaginario -que está a tus pies, en tu cabeza y en el pecho, dónde tú quieras cuando más lo necesites-.
En el sillón mudo, pero no sordo.
La exquisita madurez, un día nos despertamos con más tetas y menos inteligencia, y nos enamoramos.
Y no a las 17, pero sí a los 17 años no sabemos amar ni ser amados. Y cada desdicha te comprende, -como también sueñas con la felicidad de otro- cada canción baila tus lágrimas, eres jodidamente débil porque sólo eres un sentimiento enlatado en las costillas.
Ahora, es la hora del té, en la que te sientas en el sillón con una taza que caliente tus frías manos, -porque hace frío aunque la calle diga 30ºC- y qué hacemos con el verbo amar para que nos acompañe en todos sus tiempos, y ¿con el  amor? O mejor aún -cómo lo hacemos-

Es fácil escribir sobre amor, pero nadie tiene la certeza de a qué está escribiendo, aún así coincidimos en algo, en que tarde o temprano duele.
A -15ºC siéntate aquí conmigo hasta que nos duela.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Al réquiem del verano quiero decirte quince versos del invierno. Yo te quiero con frío a mi vera, pero que esta vez no se te hiele el corazón, por favor. Guárdame ardiente, haz que me ame, ámame y deja que me olvide de mi, qué sueño...
Tu cordura jugando con mi pelo y tú tan sereno. Nuestros labios rotos por el tiempo y las palabras respirando en nuestro pecho y nosotros ya no somos los mismos.
Ni lo fuimos hasta que supimos quién éramos. No quiero hacerte recordar, pero olvida quien eres y se conmigo.


Por tu culpa ya hace tiempo que no sé lo que es tener los pies sobre la tierra, yo no sé qué me has hecho

jueves, 4 de septiembre de 2014

Luego yo,

Luego yo, todo mi sentimiento se sentía como un lienzo a estrenar de un jóven William Turner, nacida en el romanticismo del alma, donde los valores hacían a las personas y donde el arte alcanzaba su cruel belleza humana. Me dolían las piernas de estar siempre a la espera, de que por su cabeza pasara una idea y esta se plasmara en mi blanco corazón. Quería que me pintara con todo su amor.
Pero no soy un cuadro, ni son las manos de William Turner las que me han llevado hasta aquí. Para mi desdicha probablemente sólo sea una humana más, para él soy única.

Crecí con un protocolo de valores, sin ser tal, crecí ignorante y moriré como tal. Yo era un lienzo, llamémoslo metáfora, la gente era buena y no existía maldad, sólo era una niña y sólo éramos unos niños, yo crecía en una rutina gris. A una temprana edad, vete tú a saber cual, cogí el pincel e hice de mi exactamente un cuadro de William Turner, por ello me quedé embelesada cuando le vi, yo tenía un punto de luz entre tanta oscuridad. Pero me conocí de fuera hacia dentro, y lo ignoraba por completo. Romanticismo. A día de hoy he llegado a esa claridad, he llegado a conocerme por completo aunque a veces me sigo sorprendiendo, es tan inevitable como amar.
Y pese a todo, hoy puedo ver el mundo con los ojos de Gandhi 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Aqua marine

Ven a mi viejo marinero, a mis brazos naufragar.
Te prometo la vida eterna aquí en mis aguas.
Camina por mi arena, con la misma delicadeza
con la que me romperías el corazón.
Ya somos veteranos del dolor, del frío y
las tormentas, el cielo llora por los dos.
Y tus huesos tiemblan en mi pecho y yo,
busco darte calma en esta mi tempestad.
Tu piel de madera, quiero abrazarte y
no soltarte de mi vera, quiero tus sueños
aquí, en mi eterno invierno, no tengas miedo.
Sólo voy a hundirte tan lento, que me confundirás
con un sueño y duerme, duerme mi viejo marinero.
Tus astillas en mi garganta, tu voz de terciopelo
aquí muy dentro y tú, tú mi viejo, muerto.
Para ti has tocado fondo, para mi estás en mi
superficie.