Llueve, humedeciendo íntegramente tu [su] alrededor.
Se dio a conocer en los adoquines grisáceos, con el pelo surcándole las mejillas, con los labios entreabiertos y los ojos con las pestañas declinadas.
Un hombre resguardaba el periódico bajo el brazo, el violinista sin techo huía como si fuera fuego, unas niñas pisaban charcos entre sonrisas, un perro ni se inmutaba, mientras que el gato de la casa abandonada se escabullía hacia la calidez del hogar que una vez existió. Podía suceder la destrucción del mundo, pero mientras lloviera, ella sería un pez. Despertó a regañadientes de su trance y se dirigió hacia el lago, allá donde los ojos de algún que otro aburrido no se clavaran sobre su cuello desde las ventanas.
Una vez en el lago, atisbó la inexistencia de un rastro humano. ¿Por qué huían como ratas de la lluvia?
Desabrochó los botones del vestido blanco que acto seguido calló sobre sus pies, tiñéndose de suciedad. Con dos leves pasos de bailarina, rozó el agua gélida. Respiró oxígeno como seda y caminó, guiada por el más puro instinto. Sin que la incertidumbre la aferrase a la tierra que había dejado atrás.
Volvió a cegar sus ojos y se sumergió. Percibiendo la metamorfosis, su piel nívea en colores cristalinos, en escamas. Sus pulmones consumiéndose a sí mismos para ser branquias, era pez dentro del agua. Buscó la relación entre el agua y el pez que vive dentro y de ella. Encontrándose a si misma curioseando en los recovecos de un lago deshabitado, aunque realmente has de buscar para encontrar. Cientos de peces siguieron su compás al sentir la confianza que aportaba su inocente ballet acuático. Cuando se percató, todos la miraron fijamente a los ojos y le hicieron cosquillas en cada poro de su piel. Sin palabras, en el agua carecen de vida.
Horas mas tarde, salió de su mundo para entrar al caos. Sintiéndose solitaria, muda y ciega. Lo que sienten los humanos cuando no tienen nada que perder.
Ella describía en su diario quién era, como si de un espejo se tratase. Y esos versos eran ella al revés, en su metamorfosis en el agua. Esa es la función del espejo, una contradicción en tu mundo.
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miércoles, 7 de marzo de 2012
lunes, 5 de marzo de 2012
La lluvia del libre soñador:
Creí que para ser un soñador bastaba con cerrar los ojos y escuchar el repiqueteo de la lluvia en el cristal... me equivoqué, como tantas otras veces. Aunque ser un soñador no implica cumplir la totalidad de tus sueños. ¿Entonces soy un soñador que sueña despierto sin objetivos? Descansada sobre la piedra fría, pensando en un quizá o un tal vez, en algo que jamás se realizará, pero por lo menos puedo engañarme a mi misma y dejar a mi consciente en la más dulce tranquilidad. Puedo oír tu voz, un hilo casi inaudible de ella, intentando sacarme de contradictoria felicidad, más tarde tu mano se aferra a la mía y despierto, dígase que despierto. La sensación es como desvelarse tras años de sueño, voces lejanas, visión distorsionada, labios entreabiertos... para ser exactos, hay que vivir para sentir.
Mi carta de propósitos para los próximos segundos es no mirarte a los ojos, evadirme de ti. Pero solo sé aferrar mis piernas y de reojo, observar tu nívea piel y ojos cristalinos. No llorar, primer propósito frustrado, no puedo eludir lo que sale de mi sin mi permiso, sí muchachos, así somos, incapaces de dominarnos íntegramente. Parece una teoría estúpida el ser persona y el ser nosotros mismos, porque en ocasiones ¿quién nos controla?, ¿qué o quién hace lo que no deseo por nada del mundo? ¿quién osa desobedecer mis órdenes y se esconde dentro de mi?
Tengo frío y el agua fluye por mis mejillas, pero soy lo suficientemente rápida y fuerte como para arrebatarme mis propias lágrimas sabiendo que las has visto y huir, huir quizá por el distrito de La Cobardía, por uno de sus caminos que toman los fuertes pusilánimes. Y con los labios resquebrajados, abrazo lo poco que queda de mi y de tus recuerdos por mi piel. Llegando al dulce hogar de la insensata locura, donde puedes ser feliz, o por lo menos creértelo. Caer lentamente desde la pared hasta el suelo, dejando caer la cabeza hasta los pies.
Mi carta de propósitos para los próximos segundos es no mirarte a los ojos, evadirme de ti. Pero solo sé aferrar mis piernas y de reojo, observar tu nívea piel y ojos cristalinos. No llorar, primer propósito frustrado, no puedo eludir lo que sale de mi sin mi permiso, sí muchachos, así somos, incapaces de dominarnos íntegramente. Parece una teoría estúpida el ser persona y el ser nosotros mismos, porque en ocasiones ¿quién nos controla?, ¿qué o quién hace lo que no deseo por nada del mundo? ¿quién osa desobedecer mis órdenes y se esconde dentro de mi?
Tengo frío y el agua fluye por mis mejillas, pero soy lo suficientemente rápida y fuerte como para arrebatarme mis propias lágrimas sabiendo que las has visto y huir, huir quizá por el distrito de La Cobardía, por uno de sus caminos que toman los fuertes pusilánimes. Y con los labios resquebrajados, abrazo lo poco que queda de mi y de tus recuerdos por mi piel. Llegando al dulce hogar de la insensata locura, donde puedes ser feliz, o por lo menos creértelo. Caer lentamente desde la pared hasta el suelo, dejando caer la cabeza hasta los pies.
domingo, 4 de marzo de 2012
Butterfly is coming:
Say you're sorry that face of an angel...
I'm not a princess, this ain't a fairy tale. I'm not the one you'll sweep off her feet, I'M A BUTTERFLY.
I hadAVE so many dreams about you and me... I was'm a dreamer before...
sábado, 3 de marzo de 2012
La vida del violinista sordo de La Nouvelle-Orléans:
Diario de 1718
Hoy era un día gris, como sus días de aventurero trotamundos. Vagando por un mundo de guerras y hambrunas, muerto en soledad y vivo entre los muertos. Respiraba el hedor de la conquista, de la mano de su estuche de violín, su único viaje a la liberación, aferrado con fuerza. Cerraba sus párpados nostálgicos aspirando a volver tiempo atrás, a darle la vuelta al reloj de arena inamovible. Quizá, si no fuera sordo, escucharía los gritos desgarradores de los adoquines, para su fortuna, no escuchaba más que sus propios pensamientos; aunque estos asfixiaran a la razón.
En su corazón sentía la presión del pájaro que vuela lejos de su nido, del pez perdido en el océano, de árbol que no posee raíces por una serie de porqués. Había dejado su vida, como si cambiarse de ropa se tratara, tan sencillo como el capricho del presente a decidirse por sí solo sin previo aviso.
Sentado en tierra hostil, abrió el anterior llamado "viaje a la liberación", la escapatoria del pánico. Gracias a su preciado violín, tenía esperanzas. E incluso se sustentaba en que "es lo último que se pierde", solo bastaba encontrarla para saber que tarde o temprano se perdería sin ti. Y su búsqueda te llevaría a la insana locura. Arqueó su cuello para que el violín descansara entre si y sus dedos. Dulce, grandioso e inverosímil para los oídos de un sordo compositor. El telón de sus ojos estaba cerrado, mientras que el espectáculo itinerante daba paso al "Damas y caballeros", entre tanta destrucción. Cientos de ojos se clavaron en las yemas de sus dedos, en su oscilación precisa.
En vez de sentir la música a flor de piel, era la piel de la flor, llevándola consigo como si de un corazón se tratase. Comprendidos, los humanos sentían el pesimismo de las notas del violín. Entre lágrimas y sollozos, el público fue en aumento y las personas se abrieron, dejando que salieran sus almas. Las nubes eran conscientes de que no podían reprimir la lluvia, empapando los labios del violinista, de las almas y de los humanos. Por un instante se detuvo, aún sin abrir los ojos. Cuando lo hizo, se asustó al ver a tantas personas, ansiosas de sus embelesamientos melódicos.
En ocasiones, no hacen falta las palabras, cuando una persona abre su cuerpo para dar a conocer su alma, solo has de sentirla. Siente el alma y conocerás a la persona.
En cuanto al violinista sordo que nunca se dará a conocer en alma, escucha su música, su llanto...
Hoy era un día gris, como sus días de aventurero trotamundos. Vagando por un mundo de guerras y hambrunas, muerto en soledad y vivo entre los muertos. Respiraba el hedor de la conquista, de la mano de su estuche de violín, su único viaje a la liberación, aferrado con fuerza. Cerraba sus párpados nostálgicos aspirando a volver tiempo atrás, a darle la vuelta al reloj de arena inamovible. Quizá, si no fuera sordo, escucharía los gritos desgarradores de los adoquines, para su fortuna, no escuchaba más que sus propios pensamientos; aunque estos asfixiaran a la razón.
En su corazón sentía la presión del pájaro que vuela lejos de su nido, del pez perdido en el océano, de árbol que no posee raíces por una serie de porqués. Había dejado su vida, como si cambiarse de ropa se tratara, tan sencillo como el capricho del presente a decidirse por sí solo sin previo aviso.
Sentado en tierra hostil, abrió el anterior llamado "viaje a la liberación", la escapatoria del pánico. Gracias a su preciado violín, tenía esperanzas. E incluso se sustentaba en que "es lo último que se pierde", solo bastaba encontrarla para saber que tarde o temprano se perdería sin ti. Y su búsqueda te llevaría a la insana locura. Arqueó su cuello para que el violín descansara entre si y sus dedos. Dulce, grandioso e inverosímil para los oídos de un sordo compositor. El telón de sus ojos estaba cerrado, mientras que el espectáculo itinerante daba paso al "Damas y caballeros", entre tanta destrucción. Cientos de ojos se clavaron en las yemas de sus dedos, en su oscilación precisa.
En vez de sentir la música a flor de piel, era la piel de la flor, llevándola consigo como si de un corazón se tratase. Comprendidos, los humanos sentían el pesimismo de las notas del violín. Entre lágrimas y sollozos, el público fue en aumento y las personas se abrieron, dejando que salieran sus almas. Las nubes eran conscientes de que no podían reprimir la lluvia, empapando los labios del violinista, de las almas y de los humanos. Por un instante se detuvo, aún sin abrir los ojos. Cuando lo hizo, se asustó al ver a tantas personas, ansiosas de sus embelesamientos melódicos.
En ocasiones, no hacen falta las palabras, cuando una persona abre su cuerpo para dar a conocer su alma, solo has de sentirla. Siente el alma y conocerás a la persona.
En cuanto al violinista sordo que nunca se dará a conocer en alma, escucha su música, su llanto...
"La piel de la flor"
viernes, 2 de marzo de 2012
Vida Winter:
Mientras rugen los relámpagos, convirtiendo tu vida en una historia y esa historia en el libro de tu vida; adormeces los párpados, intentando conciliar el sueño que nunca llega o persiguiendo un acuerdo razonable entre tú y el tú que nunca duerme.
El inconsciente aparece de madrugada, preciso tras romperse el hechizo, con exactitud para ser exactos. Desvelas el sueño de tus pestañas para percatarte de que no lleva un zapato de cristal entre manos, no es un cuento de hadas, esta es la historia de la Realidad, en la que nada es mentira y esta íntegramente prohibido engañarte a ti misma. Suspiras, aunque no roce el aire tus pulmones.
La conocí a mediados de Diciembre, ese día supe que la estación sería Invierno y ella lo llevaría dentro, sería la persona que da vida al Invierno. Mientras crecía añoraba no ser un pez, el agua, la lluvia, el frío, los copos de nieve, soñaba con ser agua y así fue la piel del pez. En el agua no existía el tiempo, pero pronto tuvo relevancia cuando puso los pies en la tierra, el tiempo era efímero y jamás podrías huir de él. El tiempo la consumía y no sabía cómo detenerlo, pero al poco tiempo, descubrió la manera de atrapar el tiempo y tenerlo entre sus manos.
Nunca volveré a vivir ese momento, nunca será tiempo, pero lo capturé y más adelante estará en mis manos.
Las fotografías, sin duda.
La imaginación rozó su curiosidad, abriendo sus puertas insaciables e infinitas. Repudiaba el mundo que la rodeaba, pero en el teatro y los libros, fue una desconocida en mundos desconocidos.
Cuando actúo soy otra persona... cuando leo, soy la historia... por un momento, puedo desaparecer del mundo...aunque este siga contemplándome.
Conoció a Meisner y Leiton. Ser otra persona, aquí y ahora, con tiempo pero sin él a la hora de pararte a pensar quién eres y por qué. No lo creas, pero desde que pronuncies su nombre serás otra persona, solo tienes que ir poco a poco conociéndote.
Insaciable, escribió versos y versos solo escritos por ella y sus dedos. En los cuales con la sutil intención, daba a conocerse. Sin que nadie se percate o percatara de ello.
Además de pez, se sentía pájaro en el cielo, volaba allá donde las alas de la imaginación pusieran el antojo. Era libre, esa es la palabra que relaciona ella con la libertad, el pájaro.
Forjó una utopía, que realmente era una jaula, la cual puedes ver los barrotes, pero no lo que se encuentra dentro. Solo ella tenía la llave, que era su vida, para entrar. Nadie conocería nunca su amada Jaula utópica.
Una de sus frases favoritas es:
"¿Quieres conocer a alguien? ¿Su corazón, su mente, su alma? Pídele que te hable de cuando nació. Lo que te cuente no será la verdad: será una historia. Y nada es tan revelador como una historia."
El inconsciente aparece de madrugada, preciso tras romperse el hechizo, con exactitud para ser exactos. Desvelas el sueño de tus pestañas para percatarte de que no lleva un zapato de cristal entre manos, no es un cuento de hadas, esta es la historia de la Realidad, en la que nada es mentira y esta íntegramente prohibido engañarte a ti misma. Suspiras, aunque no roce el aire tus pulmones.
La conocí a mediados de Diciembre, ese día supe que la estación sería Invierno y ella lo llevaría dentro, sería la persona que da vida al Invierno. Mientras crecía añoraba no ser un pez, el agua, la lluvia, el frío, los copos de nieve, soñaba con ser agua y así fue la piel del pez. En el agua no existía el tiempo, pero pronto tuvo relevancia cuando puso los pies en la tierra, el tiempo era efímero y jamás podrías huir de él. El tiempo la consumía y no sabía cómo detenerlo, pero al poco tiempo, descubrió la manera de atrapar el tiempo y tenerlo entre sus manos.
Nunca volveré a vivir ese momento, nunca será tiempo, pero lo capturé y más adelante estará en mis manos.
Las fotografías, sin duda.
La imaginación rozó su curiosidad, abriendo sus puertas insaciables e infinitas. Repudiaba el mundo que la rodeaba, pero en el teatro y los libros, fue una desconocida en mundos desconocidos.
Cuando actúo soy otra persona... cuando leo, soy la historia... por un momento, puedo desaparecer del mundo...aunque este siga contemplándome.
Conoció a Meisner y Leiton. Ser otra persona, aquí y ahora, con tiempo pero sin él a la hora de pararte a pensar quién eres y por qué. No lo creas, pero desde que pronuncies su nombre serás otra persona, solo tienes que ir poco a poco conociéndote.
Insaciable, escribió versos y versos solo escritos por ella y sus dedos. En los cuales con la sutil intención, daba a conocerse. Sin que nadie se percate o percatara de ello.
Además de pez, se sentía pájaro en el cielo, volaba allá donde las alas de la imaginación pusieran el antojo. Era libre, esa es la palabra que relaciona ella con la libertad, el pájaro.
Forjó una utopía, que realmente era una jaula, la cual puedes ver los barrotes, pero no lo que se encuentra dentro. Solo ella tenía la llave, que era su vida, para entrar. Nadie conocería nunca su amada Jaula utópica.
Una de sus frases favoritas es:
"¿Quieres conocer a alguien? ¿Su corazón, su mente, su alma? Pídele que te hable de cuando nació. Lo que te cuente no será la verdad: será una historia. Y nada es tan revelador como una historia."
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