El cielo de cristal rompió a llorar,
si vieras como caen por sus mejillas
las lágrimas de cristal, te enamorarías.
Empaparían hasta tus huesos, entumeciendo
tu buen juicio y abrirías el corazón
donde no sólo me piensas. Bienvenido sea el cristal.
Ya no estaría sola sintiendo la claustrofobia,
respirando de tu voz, escuchando a tus latidos leyéndome
nuestro poema favorito, haciéndome dormir. Ya no.
Me traerías a un compañero tan punzante
que mi sangre correría con la tuya.
Dime tú qué sentido tiene protegerme con cristal,
dame una sola razón y te amaré para siempre.
Busqué mi reflejo y no lo encontré. Acaricié mis ojos
para saber si aún seguían ahí y ¿sabes que noté?
El amor en tela haciéndome ciega.
La fragilidad de tu cuerpo en el reflejo, la realidad
efímera que se consumió en tiempo.
Tú no amabas el cristal, tú me hiciste temer el mundo
haciéndome de cristal. Yo creí tus palabras como
siempre, lamían mis heridas cual fuego ardiendo,
dime que el cielo es de cristal, y te creo
dime que me quieres y te juro por lo que
mas quieras que te temo.
Creí que era tan fuerte que podía sobrevivir
en la tierra ausente de ti.
Cuando hice las maletas para irme sin ti, pensé
'algo se me olvida' y fíjate ¿cómo me pude ir sin mi?
Huí de tu corazón pero puedo susurrarte cada verso
de cada cicatriz que me dejaste, con la
dulzura con la que te recuerdo, con el amor que
te confieso en sueños.
Seguidores
Mostrando entradas con la etiqueta Osadía a la poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Osadía a la poesía. Mostrar todas las entradas
jueves, 24 de octubre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
Osadía a la poesía
Vístete de hierro,
acuéstate en mi hastío,
sé exigente como el silencio
entre el gentío.
Hazme el amor a la luz del flexo,
donde mis reflexiones
cavaron su epitafio en puño y letra.
En el vacío de mi existencia ardes,
eres mi fuego interno
¿qué quieres de mi? Si el tiempo
me consuminó hasta hacerme ceniza.
¿Y por qué te pienso?
Porque tu recuerdo me muerde el alma
despertándome de este insomnio
que susurra calma a esta ánima.
La realidad torna a un acantilado,
un océano y una persona.
Pensar que un sólo paso me distancia
del abismo, pensar que sólo un paso,
y dar dos, por pensar que estoy
por encima del destino.
Pero no soy futuro, soy pretérito
consciente de que mi verdadero
nombre es recuerdo.
Vivimos de recuerdos ¿por qué?
Porque es lo que somos.
No hay abismo, estoy en brazos del agua.
La tinta húmeda de mis hojas
de papel mojadas. Mis labios azules
queriendo ser océano, mis besos
ahogándose en los versos,
que decidieron ser por ti, tú
le diste existencia a mi presencia.
Soy un lobo de mar a la deriva
y tú quizá seas la cartografía
que mi corazón aulla a la luna,
pero solo quizá, por si dueles.
¿Y cuándo tuvo importancia el dolor?
Quise amarte, a quién pretendo engañar
diciéndote 'quizás'. Aunque jamás
leas mi osadía, amada poesía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

